viernes, 27 de noviembre de 2015

Rusia consigue empezar a dividir a los rebeldes en Siria.

Ayer se iniciaron una serie de acontecimientos en la guerra civil siria (en el Norte de Aleppo) de una gran importancia estratégica y que han pasado desapercibidos a los medios de comunicación no especializados y a muchos de los especializados: Rusia ha conseguido dividir a los rebeldes y hacerlos luchar unos contra otros.

Mientras los medios de comunicación se han estado centrando en la relativa espectacularidad de los bombardeos rusos a unos convoyes turcos en el Norte de Aleppo, han pasado por alto la estrategia que había detrás de esos bombardeos y que ha representado un vuelco que de perpetuarse en el tiempo, significaría un gran cambio en la situación estratégica en la guerra y en el sistema de alianzas y bandos constituidos. Hasta ahora, el Ejército Libre Sirio (el FSA) había estado combatiendo al lado de los yihadistas, considerados por algunos como "moderados", de Al Nusra y Ahrar al-Sham, para tratar de derrocar a Assad, que era el enemigo común.

Pues bien, ayer jueves la aviación rusa lanzó docenas de ataques aéreos en el Norte de Aleppo (la zona donde transitaban los convoyes turcos), a posiciones de Al Nusra y de Ahrar al Sham. Acto seguido un poderoso grupo del FSA, Jaish al-Thuwar (quizás la facción más fuerte del FSA, ahora además integrante de las SDF que promueven los Estados Unidos), en conjunción con los kurdos del YPG, comenzaron a atacar a Nusra y Sham, tomando algunas localidades. Hoy viernes han seguido los combates y la progresión en dirección a Aleppo por parte del YPG y la facción mencionada del FSA, con la clara intención de cortar la línea de suministros que va de la frontera turca hacia a Aleppo (ver el círculo rojo en el mapa).


Mapa de octubre de este año de Peto Lucem para tener una perspectiva más amplia.


Las rutas que van de Turquía hasta Aleppo están siendo bombardeadas por la aviación rusa, destruyendo los convoyes que se han visto arder por las redes sociales, algo que forma parte del plan de ahogar logísticamente a los rebeldes en Aleppo que resisten a rusos, sirios progubernamentales, iraníes, etc, ya que se sospecha que en esos convoyes se transportan armas.

Para colmo, para Turquía no ha hecho más que empeorar la situación desde que derribó el avión ruso (tal como expliqué en mi entrada anterior). Rusia ha desplegado baterías de misiles antiaéreos S-400 y va a enviar una docena extra de cazas, por lo que las operaciones de bombardeo que estaba realizando Turquía en Siria contra los kurdos del YPG son impracticables, motivo por el cual ha suspendidos sus vuelos sobre Siria. Es decir, en el Norte de Aleppo la situación ha dado un giro de 180 grados en contra de Turquía: de poder enviar suministros tranquilamente a Aleppo y bombardear a los kurdos cuando le venía en gana, ha pasado a que sus convoyes son bombardeados a placer, que Rusia bombardee directamente a los grupos proxy de Turquía para que el terreno lo tomen grupos que ahora operan junto a los rusos, al mismo que tiempo que la aviación turca queda con el espacio aéreo vedado en Siria.

Hasta ahora, los rebeldes estaban haciendo frente a las fuerzas progubernamentales solamente en el Suroeste de Aleppo, perdiendo territorio constantemente, abandonando incluso Hader y Tel Eis. Que ahora los rusos junto a kurdos y facciones del FSA abran en el Norte de la ciudad un segundo frente es un hecho tan dramático, que probablemente desestabilizará todo el despliegue rebelde. Lo que está ocurriendo en el Norte, de perpetuarse en el tiempo, significaría un cambio muy importante en el sistema de alianzas dentro de la pléyade rebelde a unas semanas de la reunión en Arabia Saudí, en la que va a decidirse los grupos y líderes que asistirán las reuniones internacionales de enero y que establecerán las condiciones para la transición siria.

Con estos cambios en los alineamientos en las filas rebeldes, así como con la aproximación de Occidente a las tesis rusas de hacer la vista con Assad y concentrar esfuerzos contra el Califato, las cosas están sucediendo tal y como explicaba con la Opción C en lo que escribí sobre la Revolución Diplomática que podría estar sucediendo en la guerra civil siria. Recuerden, para analizar lo que pasa políticamente en la guerra siria: tres objetivos y tres opciones.


Turquía se autoimpone una Zona de Exclusión Aérea en Siria.

Turquía suspende los vuelos de sus aviones sobre Siria en los bombardeos contra el Califato (y contra los kurdos). Una pena, tenía muchas ganas de ver cómo Rusia empezaba a derribar aviones turcos y se armaban par de buenos incidentes.

Al final a los turcos lo de derribar el avión ruso les está saliendo el tiro por la culata. 1) No han impedido que Francia y Occidente sigan escorando hacia la posición política rusa de hacer la vista gorda con Assad y concentrar los esfuerzos contra el Estado Islámico; el incidente ha demostrado que Turquía es un auténtico rogue state que lo único que quiere es manipular a la OTAN para que le de la cobertura necesaria a sus delirante sueños neootomanos. 2) No sólo Turquía parece que va a tener que renunciar a imponer una esfera de influencia en Siria vía "zonas seguras", zonas de exclusión aéreas y grupos étnicos protegidos, sino que al renunciar a seguir volando con sus aviones de combate en Siria, en la práctica es Rusia la que ha impuesto una zona de exclusión aérea a Turquía. Es decir, Turquía deja de bombardear a los kurdos mientras los rusos han empezado a bombardear masivamente a los turcomanos en Latakia-Idlib y a los yihadistas proxys de Turquía al Norte de Aleppo (incidentes y refriegas que comenzaron ayer y han pasado desapercibidos a los grandes medios de comunicación).

Pero esto no va a quedar así, con simplemente unos pasos atrás por parte de Turquía, más adelante tendrá que recibir la represalia violenta adecuada por parte de Rusia para poner en su sitio a Erdogán y dejarle claro que no es una gran potencia y que no puede hacer lo que quiera.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Lincoln, el yihadismo y la Democracia.


Cada vez que venga un jipi a decir que no podemos endurecer las leyes para combatir a tal o cual enemigo (como el salafismo yihadista), porque ello significaría el fin de la Democracia y las libertades, que ello es lo que buscan los terroristas y que por tanto no podemos darles ese gusto, espétenles una sola palabra para derrumbar sus argumentos: LINCOLN.

Lincoln, para combatir al Sur y exportar la Democracia a los esclavistas sediciosos, impuso durante años un Estado de Excepción y Sitio en toda la Unión: reclutó soldados forzosamente, anuló el Habeas Corpus, suprimió el Posse Comitatus (como sería legislado más adelante), espiaba el correo, cerraba medios de comunicación, reformaba la Constitución corrompiendo al Congreso, anuló al Tribunal Constitucional, machacó la voluntad de las asambleas estatales (la de los Estados sediciosos) e hizo la guerra total a sus enemigos.

Lincoln impuso la Dictadura y el Estado de Sitio pero al mismo tiempo nunca suprimió la Democracia y el Pluralismo Político, algo que según la opinión de muchos politólogos actuales (como Pablo Iglesias) no es posible porque todo estado excepcional implica la muerte de la Democracia.

Pues no señores, Lincoln no acabó con las libertades y los derechos democráticos. La genialidad política sin parangón del presidente Lincoln, demuestra en la práctica que se puede tener estado excepcional y libertad. La Democracia no se debilitó con las políticas de Lincoln, fue justo al revés, la Democracia se fortaleció mediante la Excepción y la Guerra, algo que alabaron pensadores contemporáneos de él tan poco sospechosos como por ejemplo Karl Marx.

Lincoln es la guía, el ejemplo y la inspiración de los auténticos demócratas. Y los "jipillos" que hoy dicen que cualquier tipo de medida de dureza contra el salafismo y el yihadismo, implica necesariamente la muerte de la Democracia, son los que se habrían rendido y perdido la guerra después de la Primera Batalla de Bull Run.

Union Forever and God Bless America.

 

viernes, 20 de noviembre de 2015

El Califato busca el Armagedón.


La revista del Califato, como sabrán algunos, se llama Dabiq. Pero lo que no es tan conocido es el motivo de por qué se llama así esa publicación periódica.

Dabiq (en Siria) es el lugar donde va librarse, según la imaginería apocalíptica musulmana, la batalla armagedónica del fin del mundo. Por ese motivo el Califato no duda en expandirse territorialmente todo lo que pueda en Oriente Medio (además de otros lugares), contra todos los enemigos, y atacando con los atentados más grandes que pueda contra todos los que sean cruzados, laicos, ateos, chíies, etc.

En el plan del Califato, el que sigue ese ejército cada vez más grande de decenas de miles de combatientes, está en hacer todo lo que puedan (ser un Estado cada vez más grande y poderoso, atentar todo lo que puedan contra todos, etc) para provocar una gran guerra apocalíptica que termine dirimiendo el destino mundial. En esa guerra, al hacerla ellos solos contra el resto del mundo, los del Daesh la estarían perdiendo hasta que los últimos 5.000 combatientes, quedaran atrapados en un reducto en Jersulén, momento en que reaparecería Jesús de Nazaret y los guiaría, derrotando a los enemigos del Califato.

El Estado Islámico, el Califato, no son un grupo de pacíficos estudiantes del Corán que quieren que los dejen tranquilos en sus territorio de Siria e Irak mientras hablan de Dios y el Universo. No capullines míos, esta gente sencillamente quiere expandirse sin parar y cometer el mayor número de salvajadas posibles porque creen que es su destino. Quieren un Imperio nuevo que finalmente obligue al resto de países a intervenir militarmente a medida que se expande y les obliga a una guerra o a sencillamente a caer bajo el gobierno del Califa.

Este es un hecho del que se ha alertado otras veces, pero que por algún motivo no termina de llegar a la población, que hace comentarios sobre el Estado Islámico y la poca conveniencia de enfrentarse a él con argumentaciones de lo más peregrino y lo más naïv (caso de la insólita propuesta de diálogo de Manuela Carmena).

Las páginas siguientes han sido extraídas de esta estupenda monografía (de descarga gratuita) sobre el estado actual del yihadismo publicada por el Instituto Español de Estudios Estratégico (IEEE) y el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN)

Batalla apocalíptica de Dabiq:



Aspiraciones territoriales territoriales del Califato.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

La necesidad de superportaaviones y de una flota equilibrada.


El Instituto Hudson publicó hace unos días un excelente estudio, sobre el papel de los portaaviones en el futuro de la política militar y exterior de EEUU. Actualmente hay una gran polémica en EEUU sobre el tamaño de la flota (con pocos navíos según muchos analistas), el número y tipo de portaaviones que ha de tener, así como otros aspectos de la flota como puede ser el número y tipo de buques anfibios, etc. El papel que publica el Hudson viene a arrojar luz sobre la polémica de los portaaviones haciendo un auténtico tour-de-force sobre el tema, del que intentaré hacer un resumen.

En primer lugar, el estudio desdeña la idea de que EEUU debe renunciar a los portaaviones (por ser caros y vulnerables) al considerarla una opción militarmente desiquilibrada. Si se quiere cumplir con las funciones tradicionales y normales de toda armada (control marítimo y proyección de fuerzas), ello es inviable sin una considerable fuerza de superficie aeronaval. Con submarinos, misiles basados en plataformas terrestres y aviación en bases terrestres, como mucho sólo se puede negar el espacio marítimo a China (o cualquier país litoral con capacidades A2/AD), pero no hacer un control del mismo y mucho menos proyectar poder desde el mar contra tierra. Además, cualquier intento de proyectar poder queda supeditado a que EEUU tenga bases en países aliados y que permitan su uso en operaciones ofensivas. Proyectar poder desde los EEUU directamente, puede ser logrado por bombarderos estratégicos de baja observavilidad. Pero realizar operaciones ofensivas y defensivas contraaéreas (OCA y DCA respectivamente) hasta la primera cadena de islas, sólo se podrían hacer de manera muy limitada si solamente se pudieran operar los aviones de caza desde bases como Guam o Kadena (y prácticamente nulas si tuvieran que operar desde Hawaii, Austrália, etc), por lo que EEUU además de perder el espacio marítimo, perdería el control del espacio aéreo frente a China en algún conflicto en algún lugar frente a sus costas.

En las páginas 30 a 32 se describen los escenarios probables de las guerras futuras para las que debería diseñarse la armada americana, escenarios que consisten básicamente en algún tipo de enfrentamiento con China por: 1) Taiwán, 2) Shenkaku-Japón, 3) mar del Sur de China (islas Spratley, etc). No obstante, a lo largo del del estudio también se citan a Rusia e Irán como posibles adversarios contra los que habría que realizar operaciones de proyección de fuerza, control marítimo, ofensiva contraaréra, etc.

En segundo lugar, el papel del Hudson demuestra que la opción de construir portaaviones más pequeños en lugar de los actuales superportaaviones no tiene demasiado sentido. Tal opción puede resultar atractiva a primera vista, dado el gran coste que supone un superportaaviones y lo vulnerables que son ante la actual proliferación de sistemas de reconocimiento y vigilancia, misiles antibuque de largo alcance, etc. Según esa lógica, los superportaaviones significan poner todos los huevos (recursos económicos) en unas pocas cestas, cestas que para colmo son muy fáciles de robar. Los recursos económicos disponibles sería mejor emplearlos en submarinos, buques de superficie pequeños y baratos (corbetas, fragatas, destructores, etc) y en un número superior de portaaviones más pequeños pero más numerosos. Se obtendría así unas capacidades aproximadas a los de tener superpotaaviones, a la vez que se dispersa el riesgo y se aumenta la capacidad de supervivencia de la flota.

Tal argumento en realidad es completamente falaz, ya que si se opta por portaaviones de tamaño medio tipo Charles de Gaulle o Kuznetsov (40.000-60.000 toneladas), el precio de cada portaaviones apenas es ligeramente inferior (un 22%) al de un superportaaviones (100.000 toneladas) como por ejemplo la clase Nimitz. Pero con la salvedad de que un superportaaviones es capaz de llegar a operar con un ala aérea de unos 100 aviones mientras que un De Gaulle o Kuznetsov apenas puede operar 30 o 40. Además, cada superportaaviones puede llevar mucha más munición y combustible de aviación. Para colmo, un Kuznetsov al ser de configuración STOBAR en vez de CATOBAR sólo puede proyectar aviones con una carga de armamento y combustible muy limitada, reduciendo considerablemente el alcance y capacidad de ataque del portaaviones (algo de vital importancia si ha de operarse en entornos A2/AD).

Comparativa de costes y de capacidad de almacenaje de fuel y munición de un superportaaviones respecto a tres buques de cubierta plana de tamaño medio
Comparativa de almacenaje de combustible de aviación y naval, así como de municiones, entre un portaaviones de la clase Essex (un portaaviones medio como el Kuznetsov) y otro de la clase Forrestal (el primer superportaaviones de la historia).
Comparativa entre portaaviones de escolta, ligero y medio en número de aviones capaces de albergar.
Como puede comprobarse, incrementar el número de portaaviones reduciendo su tamaño, en realidad es una opción considerablemente más cara (ya que cada portaaviones medio apenas es algo más barato pero habría que contruir un número superior para no reducir en demasía el número de aviones proyectables) a la vez que disminuye de manera importante las capacidades de la flota por reducir el número de aviones, el alcance y carga de combate de los mismos, etc.

En tercer lugar, el estudio describe los conceptos operacionales que han de implementarse si los EEUU quieren ser capaces de realizar el dominio del aire, el control marítimo, la proyección de fuerzas, etc, para que de ese modo el país tenga capacidad de disuasión, disuasión extendida a aliados, coerción, etc, con el que ejercer el control de la situación política internacional.

1) Single Naval Battle. Básicamente consiste en las clásicas operaciones aeronavales y anfibias que se realizaron en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Si EEUU va a librar una guerra futura en Asia las operaciones no van a diferir esencialmente de las de entonces. Los americanos tendrán que ser capaces de retomar el control de las Shenkaku, de la isla de Quemoy o cualquier puesto avanzado chino, así como de realizar desembarcos en Taiwan en caso de que sufriera una invasión, etc. Por lo tanto, el diseño de la flota ha de ser equilibrado: con superportaaviones y grupos de asalto anfibio, alejándose de la tendencia actual (que hace una falsa economía) de reducir el número de portaaviones y naves anfibias.
2) Air Force-Navy Theater Strike. Este concepto consiste básicamente en operaciones para asegurar el acceso al teatro y área de operaciones, que es en lo que consiste la AirSea Battle, el JOAC o el JCEO: esencialmente operaciones de ataque para erosionar y destruir las capacidades A2/AD. Para ello han de operar de manera conjunta los activos de ataque de la fuerza aérea (bombarderos estratégicos, guerra electrónica, misiones SEAD, etc) y la armada.

Como puede verse en la imagen, si EEUU adopta una política militar más barata pero desequilibrada, las bases aéreas americanas de teatro serían machacadas por salvas masivas de misiles balísticos y de crucero chinos (abrumando las defensas americanas), por lo que las capacidades asimétricas y compesantarias supervivientes (submarinos, misiles basados en tierra, etc) serían la única defensa para evitar asaltos contra Taiwán, Spratley, etc, ya que la armada de superficie sin aviación embarcada suficiente, sería rápidamente hundida o expulsada del área y del teatro.
3) Persistent Suport y 4) Power Pulse.

El Power Pulse es descrito normalmente como una suerte de "hit and run". Las defensas A2/AD están muy desarrolladas y tienen un gran alcance, los portaaviones sólo podrían operar a una gran distancia de la costa y lanzar ataques limitados contra el despligue enemigo. El tipo de aeronave y ala aérea para ese concepto operacional implica desarrollar aviones de mucho más alcance y capacidad de carga que los actuales Superhornets y F-35, además que implica aviones de apoyo específico, como de guerra electrónica y SEAD (incrementar el número de Growlers) y un número superior de aviones de avastecimiento en vuelo.

El Persistent Suport implica que las capacidades A2/AD ya han sido erosionadas en buena medida o no existen, por lo que se puede operar cerca de la costa y dar apoyo aéreo cercano a operaciones terrestres o anfibias. La configuración de un ala áera para ese tipo de operaciones podría ser parecida a la actual, pero como también habría que operar en un entorno mucho más hostil, lo conveniente es que las prestaciones de alcance, carga y número de aeronaves se sitúe a niveles comparables o mayores al que tuvo en los años 60 (con bombarderos de largo alcance embarcados), añadiendo UCLASS también de gran autonomía.
5) Cooperative Multi-CSG Operations y 6) Integrated Multi-CSG Operations.

La Integrated Multi-CSG Operations consiste en hacer operaciones conjuntas entres varios grupos de combate en áereas de operaciones con una A2/AD muy desarrollada, tal y como antaño operaban los grupos de portaaviones bajo un único mando en la SGM (como Halsey en la batalla de Cabo Engaño), pero aprovechando las mejoras en información y guerra basada en redes y realizar ataques alpha-strike masivos.

La Cooperative es sencillamente el tipo de operaciones clásicas en lugares de defensas mucho menos densas y que, por lo tanto, no requieren el esfuerzo conjunto de varios superportaaviones lanzando casi todos sus recursos de una vez contra territorio enemigo. Tal era el caso, por ejemplo, de las operaciones en Yankee Station en el golfo de Tonkin contra Vietnam del Norte.
En tercer lugar, se demuestra que para operar contra un país como China, que exigirá realizar un elevado número de ataques a tierra y mar, así como operaciones ofensivas y defensivas contraaéreas para ayudar a lograr la superioridad aérea, hace falta desplegar en las estaciones de combate un número de portaaviones de entre 5 y 6, al que se escapa de las falsas economías que se están haciendo actualmente en el Pentágono (tanto en el número de portaaviones en servicio, tipo de ala embarcada, aviones de reabastecimiento en vuelo de la armada y la fuerza aérea, etc).

En la siguiente figura puede verse el número de ataques que pueden hacerse a largas distancias con el tipo de aeronaves actualmente disponibles a razón del número de portaaviones, distancia y su hay o no capacidad de repostaje embarcada y de la fuerza aérea. Queda claro que las capacidades disponibles por poseer superportaaviones en vez de portaaviones medios, tener suficientes tanqueros embarcados y que la fuerza aérea adquiera un número elevado de nuevos tanqueros, son muy superiores a realizar falsas economías adquiriendo portaaviones medios y racanear en aviones de reabastecimiento.
En el siguiente gráfico puede comprovarse como el tener más portaaviones así como suficientes tanqueros, incrementa la inclinación de la pendiente en el peso de municiones que pueden llevarse hasta el lugar en el que se disparen, a medida que se acumulan los días de operaciones. La diferencia es abismal.
En la siguiente imagen puede verse como para realizar operaciones contraaéreas contra la fuerza aérea china a 600 millas náuticas de la costa, hacen falta 5 o 6 portaaviones con suficiente capacidad de aviones tanqueros para no estar en inferioridad numérica. Otro argumento muy poderoso para no reducir el número de portaaviones como se está haciendo en la actualidad.
Las pérdidas en combate o atricción en el ala aérea, también es un factor capital a la hora de analizar la necesidad de tener superportaaviones y alas embarcadas no de 50 o 60 aviones como ahora, sino de 90 o 100. En la siguiente figura puede el decrecimiento proporcional según diversas tasas de pérdidas por misión.
De la misma manera que hace una falta una importante flota de aviones tanqueros para reavastecimientos en vuelo, también hace falta una flota logística y una red de bases suficiente y extensa para asegurar el aprovisionamento de municiones, fuel, alimentos, etc, a los grupos de combate aeronavales. En el siguiente gráfico puede observarse como la actual flota logística naval es claramente insuficiente para abastacer de 5 o 6 portaaviones (a más de 2500 millas de las bases) en una hipotética guerra o crisis con China, lo que lo sitúa justo en el límite de posibles pérdidas o hundimientos.
En consecuencia a lo anterior, dado el número de naves logísticas disponibles el punto óptimo para operar de los grupos de portaaviones el situado en el siguiente mapa. Evidentemente, a mayor número de buques logísticos se podrá operar con un alto tempo mucho más cerca de las costas chinas si la erosión de la A2/AD o la situación política y militar lo exige.
En cuarto lugar, en el papel se discute cuántos superportaaviones necesitan los EEUU. Se hace el cálculo convencional de que por cada hub harán falta 4 portaaviones y pico para tener asegurados una permanencia de 365 días sin que pueda producirse algún gap, por lo que harían falta 9 para dicho objetivo de 2 hubs y 365 días. No obstante, ello no tiene en cuenta que en caso de guerra haría falta concentrar un gran número de superportaaviones (como los 5 desplegados para Iraqui Freedom). Además, como han señalado algunos analistas, en verdad las necesidades de seguridad de EEUU pasan por un mundo de 3 hubs, por lo que el número mínimo debería ser el de 12-13 portaaviones, siendo en realidad necesario 15, teniendo en cuenta que una vez comienza una guerra de alta intensidad (como la de 1991 o 2003) y no las operaciones a relativamente menos escala de Afganistán o los bombardeos al Estado Islámico.

Por último, el estudio dedica un capítulo a la evolución de la percepción de la utilidad y deseabilidad de los portaaviones a lo largo de la historia. Cuando es necesario proyecta poder en lugares puntuales en tierra y no hay disponibles abundantes bases aéreas cercanas al área de operaciones, los portaaviones son percibidos como altamente valiosos. Cuando se estima que los portaaviones son vulnerables a los ataques de aviación basada en tierra y no se considera que no son imprescindibles para realizar operaciones ofensivas (como cuando se cree que una flota de bombarderos estratégicos puede hacer dicha función), la percepción de su valor pasa a ser baja (situación en la que estamos actualmente). Ver el siguiente gráfico que representa la evolución histórica de la percepción del portaaviones en EEUU.


En conclusión, EEUU necesita superportaaviones, más de los que tiene ahora, avionas más capaces (más autonomia, especializados, etc) de los que tiene en la actualidad, un ala aérea más numerosa, más buques de asalto anfibio, etc. Es decir, todo lo contrario que está haciendo Obama hasta el día de hoy.

martes, 10 de noviembre de 2015

La batalla de Brunete y la Guerra Civil Siria.

Lo que está ocurriendo actualmente en la guerra Siria, con los rebeldes en ofensiva en el saliente de Hama mientras las fuerzas del gobierno intentan controlar Aleppo, se parece mucho, en mi opinión, a lo que ocurrió durante la batalla de Brunete en nuestra guerra civil.


Durante la guerra civil española, mientras las fuerzas de Franco intentaban conquistar la cornisa cantábrica en el Norte, las fuerzas de la república comenzaron una maniobra diversiva más al sur, intentando embolsar a las fuerzas franquistas que estaban en Madrid y de ese modo obligar a Franco a parar la ofensiva del Norte y evitar un desastre en Madrid. En Siria, el dictador Assad intenta tomar el territorio rebelde al Norte del país en Aleppo (en mi opinión auténtico centro de gravedad del despliegue rebelde), por lo que los rebeldes comienzan a hacer fuertes ofensiva en Hama (con algo de retraso al igual que la república española en Brunete) al sur del Aleppo (en el centro del país, al igual que lo estaba Brunete). Anteriormente se ha explicado la importancia de Aleppo y la ruta M-5, auténtico centro de gravedad del despliegue rebelde al Norte de Siria.


Aunque Brunete tuvo éxito en distraer los recursos de Franco del Norte para llevarlos a Madrid, fracasó en que ello significara la salvación del Norte. En Siria, por el momento los rebeldes no han conseguido robar la iniciativa a Assad obligándole a llevar sus principales recursos a Hama, como tampoco están impidiendo los avances lentos pero continuos de las fuerzas progubernamemntes al sur de dicha ciudad.

No obstante, estamos en Siria aún en una fase de las operaciones demasiado temprana para aventurar el resultado final de estas batallas, pero si bien cada guerra es diferente y cambia como un camaleón tal y como decía Clausewitz, también hay que deducir con Clausewitz que una guerra en el fondo siempre es lo mismo, al igual que un camaleón siempre lo es por más que cambie de color.

-. Mapa de la situación en Aleppo esta mañana 10 de octubre, con la amenaza de avanzar sobre Al Eis, lo que podría derrumbar todo el despliegue rebelde en el sur de Aleppo.


-. Mapa de los intentos rebeldes de romper el frente en el saliente de Hama. Aunque han conseguido avances territoriales, la situación por ahora no es peligrosa para las líneas de Assad ni hay señales de envolvimientos o rupturas, además que el territorio en el saliente de Hama carece de importancia estratégica en comparación con el del Suroeste de Aleppo en Hader-Al Eis-ruta M-5.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Centro de gravedad en Aleppo y la ofensiva rebelde de Hama.


Dado los acontecimientos ocurridos estos últimos tres días en el saliente de Hama (mapa de arriba), en el que las fuerzas rebeldes han conseguido realizar importantes avances contra las fuerzas que apoyan al régimen de Assad (tomando Morek, Sukayk, Atshan, etc), conviene ver con perspectiva lo que está ocurriendo en la guerra de Siria en estos momentos.

Basicamente, el régimen intenta controlar Aleppo tratando de avanzar contra las principales líneas de comunicaciones de la zona rebelde de la ciudad con la región de Idlib. Los rebeldes, para tratar de robar la iniciativa a las fuerzas progubernamentales en Aleppo, están lanzando una ofensiva en Hama y así obligar a Assad a desviar recursos. Sin ir más lejos, los avances de los rebeldes en Hama estaban anunciados hace unas dos semanas, justo después de iniciarse la ofensiva del régimen en Aleppo. Es decir, lo de Hama no es más que una diversión de los rebeldes para intentar que Assad no siga avanzando en Aleppo en dirección a la ruta M-5 (ver mapa abajo de este párrafo). El terreno perdido en Hama es, desde la perspectiva del régimen, sacrificable siempre y cuando se compense con avances en el sur de Aleppo.


El 19 de octubre escribí sobre la ofensiva gubernamental en Aleppo y la previsible ofensiva rebelde en Hama (iniciada finalmente el 4 de noviembre). Lo dicho entonces puede darnos, en mi opinión, la perspectiva adecuada de lo que está sucediendo y de lo que podría estar intentando cada bando:

-----

Probablemente, la ofensiva (gubernamental) importante, la que debe centrar nuestra atención por el momento, es la de Aleppo. Las demás son fintas para intentar fijar tropas enemigas (aunque si de paso se logra avanzar en esas fintas pues mejor que mejor).

El plan de operaciones ruso (o sirio, o iraní, o quién quiera lo hiciese) está tratando de explotar las ventajas de las líneas exteriores: abrir el frente lo máximo posible y dispersar los recursos del contrario. Como sabe todo el mundo (que conoce estos temas) para que las líneas exteriores no se conviertan en una debilidad, se ha de gozar de superioridad en la movilidad (para compensar las mayores distancias de abrir el frente contra una línea interior), algo que probablemente el régimen tenga sobre la mayor parte (no todo) del frente (aunque no conozco con el suficiente detalle el teatro de operaciones). También las líneas exteriores han de mantener la presión y los ataques en todo el frente, para así evitar que las líneas interiores puedan concentrarse defensivamente en los puntos decisivos: de ahí probablemente que desde Dara y Quneitra hasta Aleppo, a lo largo de todo el frente las fuerzas pro-Assad estén en ofensiva.

Una de las mejores formas de contrarrestar una línea exterior es explotar la debilidad que su dispersión produce: hacer una contraofensiva concéntradose. Hace dos días, después de comenzar el régimen la ofensiva de Aleppo, el Ejército de la Conquista (rebeldes) anuncia que va a realizar una gran contraofensiva en Hama. Una manera ideal de retraer recursos de Aleppo a la vez que los rebeldes retoman la iniciativa (o lo que es lo mismo, quitan la iniciativa al régimen forzando a posponer su plan de operaciones).

La guerra de Siria no es especialmente compleja, o por lo menos no más que cualquier otra. La cinética de las operaciones es la misma que necesariamente es desde la noche de los tiempos. Es exactamente la misma para Anibal, Napoleón, Patton o Giap, como para la actual guerra en Siria. Los aspectos sociológicos y politológicos también: los parecidos, por ejemplo, con la Revolución Mexicana o la Guerra Civil Española, deben ayudarnos a entender las causas y aspectos profundos de lo que ocurre en Siria.

Los principios de la estrategia y las operaciones, así como los estudios de política comparada, han de ser nuestras guías y nuestro método para analizar este tipo de procesos político-militares.

-----

Pues bien, sencillamente lo que está ocurriendo ahora es algo que era muy previsible (por lo menos por mí) hace más de dos semanas. La situación por las pérdidas materiales, humanas y territoriales en Hama, no resultan (por el momento) tan graves como podría parecer si no se hace un análisis con más perspectiva. Puede ser un quid pro quo: un paso atrás (pérdidas en Hama), varios pasos adelante (ganancia de Aleppo).

Aleppo es el premio gordo, el auténtico objetivo. Por ello, a pesar de los reveses en Hama, el régimen no distrae demasiados recursos para retomar el terreno perdido en ese área. Aunque si finalmente los rebeldes consiguen romper en Hama y ponen en jaque el despliegue de Assad, este no tendrá más remedio que posponer la batalla por Aleppo.

Viceversa, si los rebeldes aun logrando avances territoriales en Hama no logran romper el frente y desestabilizar a Assad, este tendrá la posibilidad de seguir intentando tomar Aleppo como fruta madura... después de cortar las líneas de comunicaciones rebeldes de esa ciudad (rodeándola) a Idlib. Aleppo, no nos engañemos, siguiendo la terminología clausewitzciana, es el auténtico centro de gravedad sobre el que pivota el dispositivo rebelde. Controlando el área de Aleppo, se desestabiliza todo el despliegue rebelde al Norte de Siria, tal y como puede comprobarse claramente en el mapa de abajo (que realicé el 13 de octubre, de ahí que la línea del frente desfasada en algunos puntos).


Por consiguiente, el éxito o fracaso del régimen en su actual impulso ofensivo, habrá de medirse en los términos expuestos: 1) lograr tomar las líneas de comunicaciones de Aleppo y 2) evitar alguna pérdida territorial realmente importante en cualquier lugar del teatro de operaciones, que obligue al régimen a posponer la ofensiva para controlar Aleppo y alrededores. Que el régimen tenga finalmente éxito, o no, es algo que está por verse y que se está decidiendo ahora mismo en el campo de batalla.