martes, 5 de octubre de 2010

Mueren 8 ciudanos alemanes en un ataque de Predators en Waziristán del Nore

En el contexto de las alertas que varios gobiernos han hecho de atentados en Europa, y tras los intentos de desarticulación para abortar dichos ataques (confesados por Ahmed Siddiqui en un interrogatorio, tras ser detenido en Afganistán)(que hubieran sido al estilo de Bombay en 2008), Bill Roggio nos informa que han muerto 8 ciudadanos alemanes en un ataque de Predators. Esos ciudadanos alemanes estarían recibiendo entrenamiento para realizar los atentados de los que se está alertando estos últimos días. Esos ataques estilo Bombay 2008 contra varias ciudades europeas, habrían sido ordenados por el propio Bin Laden.

Con este ataque de Predators, sumarían 21 los realizados durante sólo el mes de septiembre. Esto representa una cifra record de ataques en solamente un mes en lo que va de guerra. El anterior record fue en enero de 2010 con 11 ataques. En 2009 se hicieron 58 ataques Predators en total dentro de Pakistán, y el 2008 se hicieron 36. En los nueve primeros meses de 2010 se han hecho 78 ataques .

El ataque se ha producido en Mir Ali (segunda ciudad más grande del Norte de Waziristán), un conocido bastión del lider de Al Qaeda, Abu Kasha al Iraqi. Abu Kasha tiene estrechos vínculos con la Red Haqqani, el Grupo de la Yihad Islámica (el cual está basado en la región de Mir Ali) y el Movimiento Islámico de Uzbesquistán.

Abu Kasha también sirve de enlace al Qaeda's Shura Majlis (o consejo ejecutivo) y el Talibán. Su responsabilidad se ha extendido para dar asistencia a las actividades externas de Al Qaeda contra Occidente.

La Red Haqqani y Hafiz Gul Bahadar también tienen influencia en la región de Mir Ali y dan cabida a campamentos y casas seguras a Al Qaeda y otros grupos terroristas.

Otros 8 ciudadanos alemanes y 2 británicos ya fueron muertos en otro ataque de Predators, también con la intención de desarticular planes de atentados en Europa, el 8 de septiembre. En dicho ataque también murió el lider del Grupo de la Yihad Islámica "Uzbek commander", conocido como Qureshi. Desde el Norte de Waziristán entrenaba a combatientes extranjeros, especialmente alemanes, para que lposteriormente llevaran acabo atentados en sus paises de origen. En el Norte de Waziristán se descubrió un "pueblo de talibanes alemanes".

El ataque de Bombay en noviembre de 2008 fue ejecutado por Lashkar-e-Taiba (LET). El LET fue originalmente fundado por militares pakistaníes y el aparato de intelingencia pakistaní para luchar contra las fuerzas indias en Cachemira. Actualmente apoya al Talibán y a Al Qaeda en sus operaciones en Afganistán, y tiene presencia internacional, incluido los Estados Unidos.

Al Qaeda ha trabajo muy cerca del LET por largo tiempo. En 2002, por ejemplo, Abu Zubaydah y otros operativos de Al Qaeda fueron detenidos en una casa franca del LET en Pakistán.

Ilyas Kashmiri, antiguo miembro de las Fuerzas Especiales Pakistaníes y un commando fuertemente entrenado, un comandante del Harakat-ul Jihad Islami (HUJI) (Movimiento de la Guerra Santa Islámica) y ahora también un alto mando de Al Qaeda, estuvo involucrado en los ataques de Bombay de 2008. También se cree que está involucrado en los recientemente desarticulados planes de ataque contra Europa. Por lo que en la constelación organizativa de dichos atentados ordenados por Bin Laden, estarían involucrados elementos de la mezquita Taiba (Hamburgo), la Red Haqqani, el IMU (Movimiento Islámico de Uzbequistán), el HIJU, y el LET.

Para los que quieran conocer más sobre los Ataques de Bombay en noviembre de 2008, y que inspira a la mente de Bin Laden contra Europa, enlazo un muy interesante documental del National Geographic que subí al YouTube hace unos meses, en los que se recrean de forma bastante vívida. Muy recomendable.



















lunes, 4 de octubre de 2010

Análisis de la Guerra de Georgia de Agosto de 2008 por la Military Review.


-
Reproduzco partes del primer artículo enlazado, de gran interés apesar de las informaciones fragmetarias en las que tiene que basarse cualquier análisis sobre este conflicto. El segundo de los artículos no es más que un panfleto antiruso y, a día de hoy, completamente banal.
-------------
El rendimiento militar de Rusia en Georgia.
-
El Presidente de Rusia ha prometido que las lecciones extraídas del conflicto darán lugar a nuevas prioridades en las compras de armas. Inspirado por las lecciones de la guerra, el Ministro de Defensa prometió fondos adicionales para las fuerzas armadas rusas y propuso cambiar su estructura de división a la de brigada para mejorar la capacidad de las fuerzas armadas de pelear guerras de menor envergadura, como la que peleó en Georgia.

La ofensiva terrestre en Osetia del Sur.

El grado de éxito (de Rusia contra Georgia) es relativo. Cuán impresionante parezca el rendimiento de las tropas terrestres de Rusia depende de cuán grande fue su superioridad numérica en el conflicto. Las consideraciones preliminares sugieren que había entre 15.000 a 25.000 tropas en el lado de Georgia y entre 20.000 a 30.000 en el lado de Rusia. Aproximadamente 3.000 tropas osteínas del sur y 9.000 soldados abjasios están incluidos en las cifras rusas. Andrei Illarionov, ex asesor económico de Vladimir Putin, y ahora, una figura de la oposición rusa, afirma que Rusia podría haber tenido hasta el triple de tropas de las que tenia Georgia. Según Illarionov, la mayoría de los expertos independientes rusos ahora consideran que hubieron al menos 40.000 tropas de Rusia, de Abjasia y las tropas de Osetia del Norte en el teatro, y que otros 40.000 soldados rusos se movilizaron en la frontera con Russia.

La capacidad de combate de las fuerzas rusas fue un elemento decisivo. En particular, la coordinación entre la artillería y la infantería funcionó muy bien. Esto debe ser una señal alentadora para los líderes políticos y militares rusos.

Según el personal militar de EUA que adiestró a los georgianos, una de las principales razones de la victoria rusa fue que las fuerzas georgianas se adiestraron a nivel táctico, pero sufrió una reorganización y adiestramiento limitado a niveles operacionales y estratégicos. Las fuerzas georgianas contaban con pocos oficiales suficientemente capacitados en los niveles más altos. Los relatos del rendimiento de Georgia en el conflicto describen un profesionalismo en decadencia en los escalafones más altos.

Varias fuentes afirman que los destacamentos de tropas aerotransportadas y fuerzas especiales cargaron con el peso del combate terrestre. Así, se podría argumentar que la campaña terrestre en Osetia del Sur demostró que a la infantería a contrata (kontraktniky) todavía le falta mucho para estar lista para la batalla. Un comentarista ruso comparó el uso de tropas aerotransportadas y fuerzas especiales en los roles tradicionales de la infantería con clavar un clavo con un microscopio costoso en lugar de un martillo común y corriente. Existen serias dudas sobre la calidad de muchos soldados rusos a contrata. Incluso el Jefe de Estado Mayor del Ejército ruso, General Vladimir Boldyrev admitió en septiembre de 2008 que muchos de ellos no están mejor adiestrados que los conscriptos.

En segundo lugar, no está claro qué tanto contacto cercano (choques entre infantería rusa y georgiana) realmente hubo. Una fuente rusa afirma que esta guerra se libró, principalmente, por la artillería y la aviacion. Probablemente, la corta duración de la misma limitó el número de infantería contra infantería en el combate, que pudo haber tenido lugar.

En tercer lugar, la dinámica de la campaña terrestre, probablemente habría podido ser mejor si el Ejército de Rusia hubiera podido utilizar más helicópteros para desplegar y reubicar a los soldados en el teatro de operaciones. Según fuentes del Ejército ruso, esto ocurrió sólo a un nivel muy limitado. Según los pilotos de los helicópteros rusos, los comandantes de la fuerza aérea estuvieron sumamente ocupados con la campaña aérea, y casi no tuvieron tiempo para planificar las operaciones de helicópteros en apoyo a las tropas terrestres. La decisión de regresar los helicópteros a las fuerzas terrestres está ahora en discusión. Los helicópteros rusos no tienen mucha protección contra los sistemas portátiles de defensa aérea, lo que significa que los tanques de batalla rusos no podían contar con los helicópteros para proporcionar vigilancia y protección como lo hacen en muchos otros ejércitos.

En cuarto lugar, la emboscada al comandante de las tropas terrestres en Osetia del Sur fue señal de una falla grave en la operación terrestre. Sólo sobrevivieron cinco de los 30 vehículos blindados en su columna. Si bien en la guerra ocurren emboscadas, este hecho indicó un error de inteligencia y de vigilancia.
En quinto lugar, ha habido informes de que las unidades terrestres no estaban siendo suficientemente reabastecidas con municiones. “Simplemente nos quedamos sin municiones, y nos rodearon con lanzagranadas, explicó al diario Komsomolets Moskovskii un comandante de tanques ruso después de que dos tanques rusos fueron destruidos durante los combates en la aldea Zemo-Nikozi.

La campaña aérea.

Oficialmente, Rusia ha admitido la pérdida de cuatro aviones de ataque terrestre Su-25 y un bombardero estratégico Tu-22. Sin embargo, en los debates internos rusos, las cifras más citadas son siete u ocho Su-25.

Al inicio del conflicto, Rusia tenía, aproximadamente, 14 veces más aviones de ataque terrestre en la zona que Georgia. La campaña aérea no pudo suprimir los sistemas de defensa aérea de Georgia.

Las autoridades rusas culpan a Ucrania por reforzar sustancialmente las defensas aéreas georgianas antes de la guerra. Los sistemas de defensa aérea de mediano alcance de fabricación soviética, que Ucrania vendió a Georgia, desempeñaron un rol importante, y los aviones caza rusos, por lo general, no están equipados con misiles anti radiación eficaces. Rusia está perfectamente capacitada para producir misiles de ese tipo. El motivo por el cual no hizo uso de ellos no está claro, pero una fuente afirma que Rusia no los había ordenado durante mucho tiempo debido a su alto costo. Las graves deficiencias en las capacidades de guerra electrónica rusa pueden ayudar a explicar la larga supervivencia de las defensas aéreas georgianas.

Iurii Nekachev, ex subcomandante de las fuerzas rusas en Transcaucasia, considera que la falta de adiestramiento es una de las razones principales de que los pilotos rusos fueran incapaces de suprimir las defensas aéreas de Georgia. Según Nekachev, “un piloto que vuela 40 horas al año, en lugar de las 200 horas requeridas.

Uno de los aspectos más sorprendentes de la campaña es el uso de un bombardero estratégico de mediano alcance Tu-22. En ese momento, Rusia dijo que el avión había estado llevando a cabo misiones de vigilancia a gran altura, y que los sistemas S-200 de defensa aérea de largo alcance, vendido por Ucrania a Georgia, lo había derribado. Sin embargo, los expertos independientes, sospechan que Rusia utilizó el avión para bombardear las pistas georgianas, ya que puede llevar hasta 20 veces más artefactos explosivos que un avión caza ordinario.

Capacidad de trabajo conjunto.

Los observadores rusos hablan de una falta de operaciones conjuntas o de coordinación entre los aviones de ataque terrestre y las fuerzas terrestres.

Las operaciones navales frente a las costas de Georgia y Abjasia, y una campaña cibernética en contra de los sitios web del gobierno georgiano, han recibido una considerable atención, pero probablemente no incidió seriamente en los resultados de la guerra. El objetivo principal de la armada rusa, parece haber sido el de organizar un bloqueo naval, algo que sólo hubiera sido de verdadera importancia, si la guerra hubiera durado mucho más tiempo. Del mismo modo, la campaña cibernética no afectó básicamente la lucha militar.

Las deficiencias más graves en la campaña de Rusia estuvieron en la comunicación, mando y control (...) incesantes esfuerzos de Putin para acelerar el envío del equivalente ruso del GPS, el GLONASS.

Otra deficiencia fue la falta de vehículos aéreos no tripulados rusos. Rusia sólo utilizó el vehículo aéreo no tripulado táctico Pchela en la operación. Según el Coronel Valerii Iakhnovets, quien era responsable del empleo de los Pchela en el conflicto, las imágenes que los mismos enviaban eran tan deficientes que resultaron básicamente inútiles. Además, se quejó de que el vehículo “voló tan bajo que podría golpearse con una honda y rugía como un BTR.

La ausencia de comunicación satelital y vehículos aéreos no tripulados impide el uso de las municiones de precisión relativamente modernas de Rusia. Esto no significa, necesariamente, que el ejército ruso considera la falta de municiones de precisión como un gran problema. El General Vladimir Moltenskoi afirma que las fuerzas rusas estaban en posesión de armas de precisión, pero que no había ninguna verdadera necesidad para usarlas en el sur de Ossetia. El uso de fuego abrumador tiene un lugar prominente en el pensamiento operacional ruso.

Conclusiones.

La victoria de Rusia estaba prevista debido a la abrumadora ventaja numérica de las fuerzas rusas, no obstante, las fuerzas terrestres rusas lucharon mejor de lo que muchos esperaban. Las fallas de la campaña rusa parecen haber sido el resultado de deficiencias tecnológicas y de organización.

En un intento de hacer esto último, el subjefe de Estado Mayor General Anatolii Nogovitsyn se ha quejado de que las fuerzas armadas, en su mayor parte, tuvieron que combatir con armas anticuadas de la antigua Unión Soviética.

La asingnación de más fondos puede corregir algunas deficiencias. Con ese dinero puede proporcionar a las fuerzas armadas rusas, mejores aviones de combate y misiles anti-radiación.

La corrupción militar rusa sigue en aumento. Según el General jubilado Alexandr Kanshin, hasta 30 por ciento de los fondos asignados a la defensa son actualmente robados o mal utilizados.

Lecciones aprendidas de Vietnam.



Fragmentos del artículo de William L. Stearman en la Military Review, que critica al anterior artículo de Thomas H. Johnson y M. Chris Mason, titulado "Volver a pelear la última guerra: Afganistán y el patrón de Vietnam."
------

Hay una gran diferencia entre el apoyo muy limitado (si procede) a los talibanes que supuestamente han estado recibiendo de Pakistán y de “acaudalados sauditas” con la enorme cantidad de suministros militares que recibió Vietnam del Norte proporcionados por la antigua Unión Soviética y China incluyendo tanques, artillería de largo alcance, cohetes y misiles de tierra a aire de tecnología avanzada.

Los contados desertores del ARVN jamás llegaron a acercarse al lado enemigo. Sin embargo, en 1967, unos 75.000 soldados del Ejército Norvietnamita (NVA) y tropas del Vietcong (VC) se habían cambiado para nuestro bando. Nuestras fuerzas armadas aprovecharon esta situación, especialmente los Infantes de Marina, cuyos Kit Carson Scouts se desempeñaron de manera excelente y demostraron ser excepcionalmente leales. Por mucho tiempo he pensado que cometimos un error fundamental al no formar pequeñas unidades de enemigos desertores integrados con zapadores con experiencia en guerrilla e infiltrarlos en el territorio enemigo para atacar las bases enemigas y las líneas de comunicaciones.

Esta idea la saqué de un desertor del Vietcong de mayor antigüedad que había sido un comandante de regimiento y estaba resentido porque no lo habían promovido debido a que había embarazado a una chica del lugar. Dijo que todo el mundo que él conocía se preguntaba por qué jamás habíamos organizados emboscadas a lo largo de sus Líneas de Comunicaciones (LOC) o atacados sus bases con tropas terrestres. En otras palabras, estábamos dejando que hicieran lo que quisieran en gran parte del país.

Alentado por la inestabilidad que provocó el derrocamiento de Diem, el lado comunista pasó a la ofensiva, y en 1964, comenzó una grave infiltración de tropas NVA. La situación militar se deterioró, y las instalaciones estadounidenses fueron atacadas. Esto dio lugar a ataques aéreos como represalias contra Vietnam del Norte, y en marzo de 1965, el despliegue de las primeras unidades de combate estadounidenses: los batallones de la Infantería de Marina. Cuando llegué a Saigón a finales de 1965, la ciudad estaba prácticamente sitiada. No se podía pasar ni un milímetro más allá de un kilómetro sin arriesgarse a que le dispararan. La ciudad misma parecía estar plagada de terroristas del VC. En los casi veinte meses que estuve apostado en una zona residencial de la ciudad, cerca de tres docenas de civiles fueron asesinados a tres cuadras de donde yo vivía, muchos de ellos como resultado de ataques con cohetes.

Por otro lado, los VC claramente se basaron en el terror para ganar la lealtad popular. De 1964 a 1967, más de 6.000 jefes de aldeas, maestros de escuela, enfermeras y trabajadores sociales fueron asesinados por la misma razón —para obligar a los aldeanos a rendirle lealtad a los VC. Me pareció significativo que siempre que la gente huía del pueblo para escapar de una catástrofe natural o guerra, lo hacían a zonas controladas por el gobierno de la República de Vietnam del Sur, jamás a las controladas por el VC.


Cuando el lado comunista, en su mayoría soldados y cuadros del VC, iniciaron un masivo y sorpresivo ataque (Ofensiva del Tet) la noche del 30 al 31 de enero de 1968, tomó a todos por sorpresa. Lo más impactante fue la capacidad de las fuerzas comunistas para atacar a 34 pueblos de provincias, 64 pueblos de distritos y todas las ciudades autónomas, incluyendo a Saigón.

El declarado propósito de este concertado ataque fue fomentar y apoyar un levantamiento popular general. Este planificado “Gran Levantamiento” jamás se concreto. En cambio, la gran mayoría de los survietnamitas, apoyaron firmemente al gobierno de la República de Vietnam del Sur; la gente y sus fuerzas armadas en todos los niveles resistieron y se defendieron con valentía y determinación,

Con la eliminación efectiva del Viet Cong, la pacificación procedió a buen ritmo. A finales de 1968, 76 por ciento de las aldeas de Vietnam del Sur se declararon “relativamente seguras”, lo que era un buen augurio para el éxito de la pacificación. En 1969, se llevó a cabo una carrera de bicicletas que iba desde el extremo norte hasta el extremo sur del país. Esto habría sido inconcebible antes del Tet. A finales de 1969, gracias a los programas de pacificación activos tanto estadounidenses como vietnamitas, 92 por ciento de la población y 90 por ciento de las aldeas y caseríos fueron declaradas seguras o relativamente seguras. El presidente Thieu había, en abril de 1968, organizado la Fuerza de Autodefensa de los Pueblos a la que cuatro millones de personas se habían unido y estaba equipada con unas 600.000 armas. El programa de pacificación alcanzó su plenitud en una de las reformas de la tierra (para el cultivo) de mayor éxito en la historia, el programa de la “Tierra para el Labrador”, el cual Thieu inició en 1970 y dio como resultado que casi todos los que labraban la tierra fueran propietarios de la misma. La legitimidad hacia el gobierno fue substancialmente fortalecida. El desgaste decisivo de la fuerza del VC como resultado de las medidas tomadas por los survietnamitas y el Ejército estadounidense fue el factor principal en la protección del pueblo y aislamiento del VC, por consiguiente, haciendo viable la pacificación.

No fue sino hasta 1968 que iniciamos un gran esfuerzo para reequipar y mejorar la eficacia del ARVN y el plan de vietnamización. En 1969, el presidente Nixon implementó el programa y en ese verano comenzó a retirar tropas estadounidenses. Las fuerzas del ARVN aumentaron significativamente sus operaciones de combate y les iba bien.

Esto fue ejemplificado por su desempeño en las operaciones combinadas de abril-mayo de 1970 contra los santuarios comunistas en el territorio que antes estaba fuera de los límites de Camboya. Sin embargo, una incursión posterior desacertada en Laos, sin el apoyo de los estadounidenses, la Operación Lam Son 719, culminó con un desordenado retiro con excesivas bajas y muy publicitado.

Con las fuerzas del Viet Cong derrotadas, Hanoi decidió, en 1972 poner a prueba la vietnamización lanzando su más grande ofensiva convencional de la guerra. Esta, la “Ofensiva de Pascua de Resurrección” utilizó el equivalente a 23 divisiones equipadas con cientos de tanques abastecidos por los soviéticos, artillería de largo alcance y cohetes, misiles de superficie a aire y otras armas modernas. Las fuerzas terrestres de Vietnam del Sur—ARVN (Ejército) e Infantería de Marina—con el absolutamente crucial apoyo aéreo, naval y logístico estadounidense, detuvieron la ofensiva y lanzaron una contraofensiva, inter alía, recapturando las posiciones más fuertes del enemigo, Quang Tri, que estaban muy cerca del mismo Vietnam del Norte.
-
Si no podían sostener Quang Tri, probablemente no habrían podido sostener ninguna otra cosa. Esta ofensiva le costó a Vietnam del Norte aproximadamente 100.000 muertos en combate, el doble del número de muertos de las tropas muertas en acción estadounidenses en toda la guerra. Tuvo que sacar personal de donde no había para lanzar la ofensiva.

Después de la victoria de Hanoi en 1975, un ex comandante de mayor jerarquía en el Sur, el General Tran Van Tra, reveló en el Órgano del Partido Nhan Dan que, en efecto, sus tropas estaban contra la espada y la pared y a punto de la derrota en 1972. Como expresó el ex Director de la CIA, William Colby, en su libro Lost Victory en 1983, “En el terreno en Vietnam del Sur, la guerra se había ganado [para el otoño de 1972]”.

El afán de Kissinger de poner fin a la guerra a través de la negociación dio como resultado que nos arrebataran, antes de tiempo, de nuestras garras la victoria al concluir el “Acuerdo de Paz” de Paris, el cual lamentablemente dejó a las tropas norvietnamitas en Vietnam del Sur y un mal aconsejado “cese al fuego” vigente. Según convincentemente escribió el General norvietnamita Van Tien Dung en Nhan Dan en 1976, “El Acuerdo de [Paris] representó una gran victoria para nuestro pueblo y una gran derrota para los imperialistas estadounidenses y sus lacayos”.
-
Después de todo esto, el Congreso redujo la ayuda militar estadounidense proporcionada a Vietnam del Sur a casi 70 por ciento. El 4 de junio 1973, su enmienda prohibió todas las operaciones militares en Indochina. Esto garantizó contundentemente la derrota de Vietnam del Sur en 1975. Según lo expresó Van Tien Dung: “La disminución de la ayuda estadounidense le hizo imposible a las tropas de Saigón llevar a cabo su combate y los planes de desarrollo de fuerza. “Como Dung lo plasmó en su libro Great Spring Victory, (citado en el libro previamente mencionado de Davidson) “Nguyen Van Thieu se vio obligado a luchar una guerra de hombre pobre. El poder de fuego contra el enemigo había disminuido casi 60 por ciento… su movilidad también se había reducido a la mitad”. Descaradamente traicionamos a nuestro aliado.

Volver a pelear la última guerra: Afganistán y el patrón de Vietnam.




Fragmentos del artículo de Thomas H. Johnson y M. Chris Mason en la Military Review.

En Vietnam, el enemigo fue monolítico; la insurgencia en Afganistán es una compleja red de redes, y eso es mala noticia. (...) Obviamente, las motivaciones de muchos de los combatientes del Talibán, en los niveles inferiores, son menos loables, desde la venganza hasta criminalidad y el mercenarismo, pero eso es irrelevante. El enemigo ha establecido exitosamente la yihad como su narrativa penetrante y generalizada. Consistentemente, a través del tiempo y del espacio, todas sus tan sofisticadas operaciones de información destacan uniformemente este mensaje religioso de la yihad. Casi todos los líderes talibanes, desde los niveles militares y políticos más altos hasta el de subcomandante de distrito, son mulás. Las implicancias de eso todavía no han sido asimiladas. Nosotros peleamos una contrainsurgencia; el enemigo pelea una yihad. (...) “negociar con el Talibán” para encontrar una solución política, como si el Talibán fuera algún tipo de organización política unificada y secular, es muy ingenua. No se puede negociar con la voluntad divina de Dios, y en Afganistán, sólo se busca negociaciones si se está perdiendo para obtener mejores condiciones de rendición. Al malinterpretar la naturaleza fundamental del enemigo, EUA vuelve a pelear la guerra equivocada, exactamente como lo hizo en Vietnam.

Lo esencial en una contrainsurgencia: la legitimidad. La cuestión central es que al presidente Karzai lo consideraban ilegítimo antes de la elección. El desastre político en agosto, al que el subjefe de la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán, Peter Galbraith, llamó un “accidente ferroviario”, sólo cambió la percepción pública de Karzai del desdén a la mofa. Los afganos son conocidos por su cortesía; las encuestas de opinión en el Occidente sólo muestran lo que los afganos consideran que el entrevistador quiere escuchar. (...) La historia de Afganistán demuestra, conclusivamente, que la legitimidad de un gobierno proviene exclusivamente de dos fuentes inmutables; la dinástica (monarquías y patriarcados tribales) y las religiosas, y algunas veces de ambas. Estas equivalen a las fuentes tradicionales y religiosas citadas por el renombrado sociólogo Max Weber (...) la democracia no es una fuente de legitimidad en Afganistán.

Ni la “vietnamización” de aquel conflicto por el presidente Nixon ni la “afganización” de esta guerra jamás fue una opción viable. Como los Jefes del Estado Mayor Conjunto advirtieron al Secretario de Estado John Foster Dulles en 1954, “Se necesitan gobiernos fuertes y estables para poder crear ejércitos fuertes.” Vietnam, al igual que Afganistán, carecía de ambos. (...) El Pentágono continúa presentando la cifra (verdadera, pero irrelevante) de 90.000 soldados del ANA que han sido “adiestrados y equipados” desde mayo de 2002, sin mencionar que, tal vez, sólo están presentes 32.000 soldados de combate para servicio en la actualidad. (...) Detrás de la ilusión, el índice anual de deserción “oficial” cayó de su cumbre del 30% en 2005 a “sólo” 10%, pero la definición de “ausente sin licencia” oculta gran parte de los casos de deserción. La tasa de re-alistamiento es inferior a 50% y, con los contratos de cinco años, otro 12% de la fuerza abandonan la fuerza cada año. Con las bajas, enfermedades, etcétera, un cuarto del ANA se desvanece anualmente. El Ejército de EUA sabe que el ANA nunca podrá sobrepasar 100.000 efectivos, el doble de su total actual, porque antes de que acontezca esto, el aumento anual será igual a las pérdidas anuales. Las proyecciones de una fuerza de 134.000 soldados en 2010 ó un ANA de 240.000 en el futuro son absurdas. Desde mayo de 2002, la tasa de cumplimiento de instructores integrados en el ANA es aproximadamente 50% de los requisitos identificados, y la mayoría hizo uso de las especialidades de no combate. Al Ejército de EUA le gusta anunciar las operaciones en las cuales el ANA “asumió la vanguardia”, nuevamente pasando por alto mencionar que casi todas estas operaciones se realizaron en las áreas del norte de Afganistán, donde había poco combate, y que casi no ha habido ninguna operación en el sur, donde ha ocurrido el combate intenso.

La diferencia crucial.

En Afganistán, esta legitimidad crucial no tiene que ser nacional; puede ser local. La gobernanza en las áreas rurales del país históricamente ha sido descentralizada y tribal, y la estabilidad surge de una red compleja de redes tribales entrelazadas. Si los líderes occidentales pueden pensar fuera del marco establecido por el Tratado de Westfalia y aceptar formas no occidentales de legitimidad, es posible que puedan cambiar completamente a su favor la trayectoria descendente de la guerra. En lugar de concentrar energía y recursos en construir un castillo de arena a la orilla del mar, como hicimos repetidas veces en Saigón. (...) significa aprovechar nuevamente a los ancianos aldeanos, en contraste con la política actual de intentar marginarlos aún más con las elecciones locales. (...) El restablecer la legitimidad y gobernanza local es, de hecho, la única oportunidad que queda para sacar algo parecido a nuestras metas de seguridad en Afganistán del fracasado Proceso de Bonn y de las mordazas de la derrota.

El cruce de ejes: el fracaso militar estratégico.

Desde 2002, la conducción de la guerra en Afganistán —en todos los niveles— se ha basado en una estrategia implicada de desgaste por medio de operaciones de rastreo casi idénticas a las que se realizaron en Vietnam. En Vietnam, las denominadas misiones de “búsqueda y destrucción”; en Afganistán se denominan “operaciones de rastreo” o “registros de complejos”, pero el objetivo es el mismo —encontrar armas que son fáciles de reemplazar o despejar pequeñas secciones arbitrariamente escogidas de terrenos inservibles por un corto periodo, transferir la responsabilidad de proporcionar la seguridad de la misma a las fuerzas de seguridad del lugar que no pueden mantenerla, y luego repetir el proceso en otro lugar. La gran mayoría de nuestro recurso más precioso en Afganistán, la “hora-soldado”, se ha venido desperdiciando de esta manera desde enero de 2002. Como es de esperarse, el plan de tropas por cada milla cuadrada a finales del 2009 que llegara a una 1/32ava parte de la de Vietnam, tampoco funcionaría en Afganistán. Tanto en este país como en Vietnam, la reserva de mano de obra del enemigo para las tropas y líderes tácticos no es su talón de Aquiles, puesto que, como fue la situación en Vietnam, el enemigo puede reemplazar las bajas a un ritmo más rápido de las que podemos ocasionar.

El General McChrystal es el primer comandante estadounidense desde que comenzó la guerra que entiende que la protección del pueblo, y no la persecución de adolescentes analfabetos y armados en el campo, es el principio fundamental de la contrainsurgencia. No obstante, cuatro meses tras la asunción de su cargo, poco parece haber cambiado. (...) la Operación Kanjar sin experimentar una sensación de déjà vu. Los vídeos mostraban la llegada ruidosa de helicópteros CH-47 (Chinook), de la época de Vietnam, en la provincia de Helmand con 4.000 Marines a bordo, en julio de 2009 para llevar a cabo otra misión de despeje. Sí, esta vez los Marines dicen que van a quedarse para proteger el pueblo, pero, ¿por cuántos años? ¿Cinco? ¿Diez? El código innato de ADN del Ejército de “localizar y aniquilar al enemigo”, el artículo de fe del General Westmoreland (bien conocido como “el Concepto”) estaba, por así decirlo, reforzado por la experiencia de Vietnam.
-
Como en Vietnam, el Ejército de EUA en Afganistán continúa subconscientemente peleando el tipo de guerra de maniobra que le gusta pelear. La 82ª División Aerotransportada no pasa la mayoría del período de adiestramiento pre-despliegue aprendiendo a hablar pashto, ni tomando té de forma adecuada, o entendiendo el código Pashtunwali [camino de rectitud]. En una cultura basada en la venganza, continuamos derribando puertas, violando los códigos de honra cuando se hace registros de casas, de mujeres y matando a civiles en explosiones, tal como lo hemos estado haciendo desde el 2002.

Menos del 5% de las fuerzas de EUA actualmente en Afganistán desempeñan un rol de reconstrucción. Y al igual que en Vietnam, las misiones de asuntos civiles son una prioridad más baja para las unidades de protección de fuerzas y de vehículos MRAP. En vista de que muchos de los PRT estadounidenses en el sur del país fueron disueltos y su personal integrado en las fuerzas de maniobra en el 2005.

Irónicamente, la nueva estrategia del General McChrystal en Afganistán de sacar las fuerzas de las zonas rurales para proteger los centros poblados más grandes es exactamente lo que el enemigo escogería que nosotros hiciéramos, de poder hacerlo. Los afganos que viven, principalmente, en los pueblos más grandes son comerciantes y empresarios menores, y ellos son los últimos, salvo los hazaras, que quieren la restauración del gobierno talibán. Es la gente rural a la que se necesita proteger más en una insurgencia rural, no a la población urbana.

Deja Vu Provincial

Las divisiones de combate de EUA normalmente establecieron sus áreas de responsabilidad táctica, y de ese modo, el curso de sus operaciones con base en los límites de provincia. Sin embargo, tanto en Vietnam como en Afganistán, estos límites provinciales eran líneas administrativas artificiales que no correspondían, ni corresponden hoy en día, a ninguna realidad política en el terreno. (...) La identidad pashtu tiene sus raíces en un nivel de organización social inferior, en el woleswali (distrito) y el alaqadari (subdistrito). Por lo tanto, los pashtus rurales no tienen ningún interés político perceptible en esta piedra angular de iniciativas militares y políticas internacionales en Afganistán.

Una creencia habitual entre los escritores sobre la guerra de Afganistán, es que las áreas tribales pashtus es que son “zonas sin gobierno”. Eso no es correcto. Las áreas tribales de Afganistán son altamente gobernadas: son gobernadas, como lo han sido por un milenio, por la ley tribal. Esta resuelve 95% de todas las disputas por medio del mecanismo de jirga, o consejo. el mulá el cual es una parte integral de un jirga, un asesor espiritual que asegura que el resultado concuerde con los dictámenes del Islam, pero los ancianos encabezan el proceso. La sociedad rural afgana es un triángulo de poder conformado por los ancianos, los mullas y el gobierno. Históricamente, el gobierno es un segmento microscópico.

Siempre que un gobierno central secular intentó hacerlo (tal y como se promueve ahora con el Proceso de Bonn), como lo hizo el Rey Amanullah en la década de los 20 y los comunistas en la década de los 80, ha resultado en una revolución rural conservadora y violenta dirigida por los mullas y definido en términos de la yihad que derrocó al gobierno. “Ampliar el alcance del gobierno central” es exactamente la estrategia equivocada en Afganistán.

A diferencia de Irak, no hay jeques tribales. Los jirga son círculos igualitarios de ancianos en los cuales todos los hombres son iguales.

El concepto de “barrer, mantener y fortalecer” fracasa en Afganistán por las mismas razones que fracasó en Vietnam. ejemplificó la tragedia paradigmática de la Colina Hamburguesa en Vietnam, porque no hay ningún fortalecimiento subsecuente. En lugar de “barrer, mantener y fortalecer”, lo que hace EUA puede ser caracterizado como: “barrer, regresar a la base de fuego; barrer, regresar a la base de fuego; barrer, regresar a la base de fuego”.

En Afganistán, depositamos nuestras esperanzas en la Policía Nacional afgana, la organización más ampliamente odiada y corrupta en el país, o el nuevo concepto de “milicias tribales”, otra idea extraordinariamente mala. El mejor mecanismo para lograr esto, basado en los éxitos del programa CORDS en Vietnam y en la base principal del modelo de los Equipos de Reconstrucción Provincial (PRT) en Afganistán. Tener un promedio de un PRT en el sur y en el este para cada 1,2 millones de pashtus en la miseria más absoluta, como es la tasa actual, puede ser un experimento valioso en las operaciones cívico-militares, pero es claramente absurdo como un mecanismo para el desarrollo y seguridad significativo. La razón principal por la cual tan pocos soldados estadounidenses toman parte en la misión más importante en Afganistán es porque los oficiales son ascendidos en grado al demostrar destrezas de maniobra, no por llevar a cabo misiones estáticas.

Noticias sobre la guerra de Afganistán.


Zarar Ahmad Muqbil, ministro afgano de interior, afirma que el 98% de la producción de opio del pais está en zonas donde la seguridad no es buena. En la provincia de Helmand la producción ha caido un 7%. Pero la producción en la provincia de Kandahar ha aumentado un 30%, y en Farah otro 17%. Expertos temen que el aumento del precio de la adormidera, de 22 dólares por libra en 2009 a 58 dólares en 2010 (probablemente causado por la caida en la producción de adormidera en un 48% por una plaga, produciéndose en la actualiadad unas 4000 toneladas), mine los esfuerzos por reducir el cultivo en los próximos años.

Tres muertos en Pakistán tras ser pasto de las llamas 20 cisternas de combustible de la OTAN, por un ataque en las afueras de Islamabad. Es el segundo ataque incendiario en masa en pocos días. Hussein Haqqani, embajador de Pakistán en Estados Unidos, dice en una entrevista de prensa que su país ha cerrado los pasos porque estos están inseguros (pueden reirse, Gila is coming). "No es un bloqueo, sólo es una suspensión temporal en los movimientos de los convoyes. Creo que la línea de suministros será abierta relativamente rápido, en menos de una semana". Colas de más de 200 transportes esperan en el noroeste de la región tribal de Kurran, para entregar los suministros a los 152.000 militares extranjeros en Afganistán. Mueren 17 militantes en Pakistán tras al ataque de aviones sin pilotos.

El número de muertos de militares extranjeros en Afganistán en lo que va de año aumenta a 550 el 1 de octubre, tras la muerte de dos soldados rumanos.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Combates en la Operación Dragon Strike.


Excelente reportaje fotográfico de diez fotografías del The New York Times, sobre la Tercera Sección (pelotón o platoon en los países anglosajones), Compañía C (Charlie), Primer Escuadrón (Batallón) del 75 Regimiento de Caballería, del Segundo Equipo de Combate de Brigada, de la 101 División Aerotransportada. La sección fue atacada mientras trataba de expulsar al talibán de una carretera, lo cual permitiría la libertad de movimientos con seguridad a la población local. La sección recibió fuego de fusiles AK-47, ametralladoras y cohetes, y esta respondió con fuego de artillería, morteros, y helicópteres de apoyo.
-
Por otro lado, Harlam Ullman, uno de los creadores de la, por el año 2003, famosa teoría de Impacto y Pavor, enésima majadería teórica de la USAF de la Era de la Información y las Operaciones Basadas en Efectos (en este enlace explicado por el propio David Deptula), nos alerta de los problemas crecientes de Estados Unidos con Pakistán. Al tiempo, The New York Times informa que Pakistán cierra las rutas de suministro de la OTAN a Afganistán (por donde pasa la gran mayoría de los suministros de los aliados) como represalia al ya famoso incidente de los helicópteros atacando talibanes en territorio de Pakistán. También se indica que dichas represalias responden a la frustración creciente que producen los ataques mortales contra tropas americanas de la Red Haqqani en Afganistán, desde las zonas tribales de Pakistán.
-


martes, 28 de septiembre de 2010

Momento decisivo, comienza la ofensiva aliada en Kandahar.


Tras varios meses de retrasos, al fin la OTAN lanza su esperada ofensiva en la provincia afgana de Kandahar (Operación Dragon Strike, última fase de la Operación Hamkari). Dicha ofensiva es considerada esencial en el esfuerzo aliado para reconducir la situación en el país. Controlando las rutas de comunicaciones y las principales áreas pobladas de dichas regiones, se arrebatará los caminos de tránsito de la insurgencia afgana y las principales zonas que usan como base de operaciones. Con ello, se cortará el riego de guerrilleros y terroristas desde las citadas provincias al resto del país, y su potencial logístico se verá mermado de manera muy considerable. Toda la coherencia táctica de la insurgencia afgana (Red Haqqani, Hezb-e-Islami Gulbuddin , Al Qaeda, etc) será desbaratada, y su tamaño menguará al perder buena parte de su base de apoyo. El sentido de todos estos movimientos está explicado meridianamente en The Military Strategy in Afghanistan.

En ese contexto de incrementar el control sobre territorios clave, debemos encuadrar la expansión de las operaciones españolas a Bala Murghab por la ruta Lithium (subprovincia donde se produce gran cantidad de opio). Expansión que ha costado varios encuentros (batallas) al contingente español, convenientemente silenciadas por la prensa de masas, pero de las que da buena cuenta Fernando García González-Valerio en los números 18 y 19 de la Revista Atenea



El sentido de toda operación militar es la de enfocarse en destruir o controlar objetivos decisivos. Esto es, Bases de Operaciones y Líneas de Comunicaciónes. Las líneas de comunicación pueden controlarse ganando y manteniendo posiciones en Helmand (como en la Operación Moshtarak) y Kandahar (la que comienza ahora), pero las bases de operaciones más importantes están dentro de Pakistán. Por lo tanto, la campaña encubierta de ataques aéreos en Pakistán ha tenido un gran aumento, tal y como muestran los gráficos; el gobierno pakistaní protesta porque helicópteros de la OTAN penetran en su territorio y realizan ataques, contraviniendo el mandato de la ONU para la ISAF; y Bob Woodward revela que la CIA patrocina una fuerza paramilitar secreta afgana que da caza a Al Qaeda dentro de territorio Pakistaní.

He estado leyendo estos días los Papeles del Pentágono, en su edición española de Plaza y Janes, y la situación actual en Afganistán es muy parecida a la que debía afrontar Westmoreland entre finales de 1967 y principios de 1968. Esto es: máximo esfuerzo de la guerrilla vietcong (Tet, ...), grandes batallas en las bases del norte de Vietnam del Sur (Khe Shan, ...), necesidad creciente de tropas para culminar las fases III y IV que indicaba en el documento 61, infiltración masiva de hombres, armas y munición desde otros países a Vietnam, disminución del apoyo de la opinión pública, etc. A principios de 1968 militarmente la guerra se ganó, tras las enormes pérdidas sufridas que durante la ofensiva del Tet sufrió el vietcong. Fue reducido hasta casi su total destrucción, tras haber estado varios años acumulando pertrechos.

Tras ese fuerte correctivo, el Ejército regular de Vietnam del Norte (NVA) tuvo que tomar el relevo al Vietcong para mantener candente el conflicto (momento de la guerra en la que se desarrolla la conocida Batalla de la Colina de la Hamburguesa, de la que se hizo una genial película). Pero a pesar de todos esos logros en las operaciones militares, la sociedad estadounidense ya había tenido bastante, y ambos partidos políticos así lo asumieron (Nixon gana la presidencia con su "paz con honor") dando comienzo a la fase de vietnamización (retirada).

No obstante, también hay importantes diferencias entre ambas guerras. En la de Afganistán, el Partido Demócrata sigue apoyando la guerra, aunque con límites en los plazos, y además el Partido Republicano apoya la guerra sin restricciones de tiempo. Si al final, con las operaciones en Helmand y Kandahar, se consigue estrangular a la insurgencia afgana (controlando la líneas de comunicaciones), y si destruyen sus bases de operaciones y sostenes logísticos (aislando a la insurgencia de la población y mermando sus bases en Pakistán), la insuergencia afgana sería derrotada (ya veremos) y no habrá un ejército regular de Pakistán que retome el esfuerzo bélico invadiendo zonas de Afganistán. Una vez consiguido esto, la clave será desarrollar una Fuezas Armadas afganas capaces de mantener lo logrado y con una razonable capacidad de maniobra.

Por todo esto, probablemente, el año y medio que comienza en febrero de 2010, será recordado como el más decisivo de la guerra, la ganemos o perdamos.